
¿Cómo hago para verte?
Masoquista yo, que hijoeputa soy conmigo mismo.
Te hago el amor a la distancia y
en los cordeles desechos de mi mente
te amarro silente a un recuerdo
clavado en mi pecho, ausente en mi cuerpo.
Días sucios y pecaminosos
vieron rodar nuestras sábanas.
Lágrimas corrieron entre olores
limpiaron amargos rastros de indiferencia
indelebles quedaron en el amor de mi alma.
De estar contigo todos los días
a no tenerte ninguno.
De besar tu cuerpo, de odiarte, de lamerte entera
de escuchar tu voz,
de ver ¡Dios mío! ¡de ver tu risa! a no tenerte más
es el exilio en carne viva más doloroso del yerto averno que me separa de tí.
Y sabes que yo también te quiero.
A la distancia o cerca de mi.
En mi cama, en mis pensamientos
en mis sueños, en mis días,
en mis amaneceres , en mis suspiros
en mi alma.
Limpia con tu amor y tu dulzura el amargo presente.
Limpiame de una buena vez,
yo ya no puedo con el peso de tu lejanía.
Ámame como antes, nadie puede hacerlo como tu.
Déjame entregarte mis pasiones,
ten a bien hacer con ellas lo que quieras
confío en tu inmenso amor, siempre he creído en tí,
pero nunca más en mí.
(SCOTOS)




3 Comments:
Me identifico con el sentimiento que transmites, pues creo que en ciertos momentos yo he sido masoquista conmigo misma, pues a pesar de la ausencia y lejanía, se sigue queriendo a ese alguien y lo mantienes vivo en tus sueños, en tus recuerdos, en tus sentidos.
Es que cómo hacer cuando se sigue enamorado, obsesionado, apasionado?
Se va el amor propio, la autoconfianza y se recrudece la añoranza, idealizamos... idolatramos.
Pero benditos sean esos amores que nos dejan estos versos. Bendito tú.
Bueno, bueno, pero si tu no sabes o te niegas a amarr,, q es esto?
en fin scot...
te dejo un poemita mío, q te guste, eh....
---------------------------------
¿Qué sentido tiene pronunciar tu nombre?
Podría ensordecer este instante
y remitirme a la figura
que el pasado en forma de verso
dibujó para visualizarte aún en la distancia.
Nunca fuiste tangible y sin embargo
sobreviviste en las horas
de mis madrugadas,
erizando mi cuero cabelludo,
mientras te pensaba.
Quién podría decir que no estuviste
entre los pliegues de mi alma,
que no apareciste incluso
de vez en cuando
en la primera sílaba que enhebré
cuando hablé del amor
del imposible encuentro entre los dos.
Que mi corazón falló en tu favor
y me hizo esclava, llevándome al escondido jardín,
donde moran extraviados nuestros sueños,
allí donde nuestras locuras se derraman en racimos.
Ni tú mismo podrías comprender mis pensamientos
cuando el viento azota tu ventana
ni tú mismo podrías evitar el revuelo,
que entra para revolver las aristas de tu alma.
Ni siquiera cuando he aparecido
y he dejado mi beso en el filo de tu espalda,
si he pernoctado en silencio
en el sitio donde esculpes y trabajas
tocándote la sal que derramas.
Constante, a ratos gélidos y evaporados
al tocar tu epidermis, tu costado,
nunca, ni en el momento más lúcido,
para tu sexto sentido
hallaras la sal en la que estoy germinando,
al mirarte de lejos,
al sentirte tan cercano,
al estarme tan imposible. CinTa.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home